Fue en el año 1927 cuando Don Santos Etcheverry fundó Bodegas Castillo Viejo en Uruguay. En un principio, la actividad era menor y las uvas se compraban a los viticultores aledaños. La producción permitía únicamente que los vinos se comercializaran a particulares casa por casa. Así funcionó la bodega hasta que en 1963, su hijo Horacio tomó el mando de la empresa e inició una etapa de crecimiento importante basada en la compra de un predio de 150 hectáreas en la región de Villa Rodríguez, en el departamento de San José. Allí cultivó 90 hectáreas de viñedos de distintas variedades para la elaboración de vinos de mesa. Paralelamente, comenzó con el desarrollo de la bodega y la expansión comercial en todo el país. En 1982 la dirección de la empresa quedó en manos de la 3ª generación de los Etcheverry, constituida por Edgardo, Ana y Alejandro, quienes están actualmente al frente de la empresa. En esta década comenzaba a vislumbrarse un cambio en la comercialización general de la región y términos como globalización ya empezaban a tomar un sentido de desafío y oportunidad. Por tal motivo, la bodega resolvió dar un giro importante en su producción y la comercialización de sus productos, de cara al mundo. Este cambio derivó en viajes al viejo mundo -específicamente a Francia- para desarrollar una nueva estrategia en los cultivos de la vid. En 1986 comenzaba a darse una significativa reconversión de los viñedos en la región de San José, con la inclusión de plantas vitis viniferas de selección clonal y libres de virus (Chardonnay, Sauvignon, Merlot, Tannat, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc). Bodegas Castillo Viejo lideró estos cambios e implantó un sistema de conducción muy moderno e innovador para la época, que consiste en una doble empalizada con forma de uve denominada Lyra – Abierta, que permite aprovechar al máximo la ventilación y la exposición solar de las uvas, obteniendo así una excelente maduración. Hoy podemos decir con orgullo que la reconversión de nuestras viñas dio los resultados esperados en más de dos décadas de mejora continua de nuestros viñedos. En 1990 se inició la readaptación de la bodega para la elaboración de vinos de alta calidad. Esta transformación demandó un recambio total de toda la maquinaria, desde la molienda hasta la envasadora. Entre 1990 y 1992 transcurrió una etapa de capacitación y entrenamiento de todo el personal, alineando a la organización hacia el cumplimiento de estándares de calidad, nunca antes logrados en la bodega. Fue un proceso extremadamente enriquecedor, en cuanto a la incorporación de conocimientos técnicos y de manejo operativo, y fue el cimiento para lanzar la bodega a la producción de vinos de alta calidad para su comercialización internacional. En 1993 comenzó el gran desafío: la creación de la línea de vinos finos de Bodegas Castillo Viejo, con la marca Catamayor, fundamentada en vinos varietales Chardonnay, Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Tannat. Entre 1993 y 1996 se transitó un camino arduo, lento y de mucha expectativa. Fue una etapa de conocimiento de los vinos uruguayos y de descubrimiento para el mercado internacional. En otras partes del mundo empezaban a enterarse de que en Sudamérica existía un pequeño país que producía vinos, y vinos muy buenos. También fue el momento en que se descubrió un gran potencial para Uruguay y en definitiva para Bodegas Castillo Viejo. Era la variedad Tannat, prácticamente única en el mundo y con una adaptación casi perfecta para nuestro terroir. En 1996 comenzaban a cosecharse los primeros logros de todo este esfuerzo. En aquel año se realizó el primer embarque a Inglaterra de vinos finos Catamayor. De ahí en más, con mucho entusiasmo, profesionalismo y dedicación, hemos logrado una mejora continua de nuestros procesos y productos, que hoy se encuentran en los principales mercados del mundo. En 1997 Castillo Viejo incorpora sus primeras barricas de roble, originando productos de enorme aceptación a nivel local e internacional como la línea Catamayor Reserva y la línea Reserva de la Familia Vieja Parcela. Vinos que han merecido el reconocimiento internacional a través de los numerosos premios obtenidos en concursos de renombre mundial, pero fundamentalmente a través de la aceptación de los consumidores más exigentes, hecho que nos posiciona a lo largo de los últimos años como la mayor bodega exportadora de vinos finos del Uruguay.* En 2005, tras el afianzamiento de Castillo Viejo como productor de vinos finos, creamos un vino distintivo de la Bodega: El Preciado, Primer Gran Reserva, de edición limitada. Un tesoro que honra el trabajo y la tradición de esta empresa familiar a través de un producto de calidad superior, equilibrado e integrado que enorgullece. Hoy, nuestros vinos de alta calidad pueden encontrarse en más de 37 mercados alrededor del mundo, destacándose Brasil, Estados Unidos, Canadá, Noruega, Suecia, Dinamarca, Holanda, Alemania, Bélgica, Reino Unido y Suiza, entre otros. Bienvenidos a Bodegas Castillo Viejo Un Nuevo Mundo en vinos.
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